Lo que hemos construido no es nuestro destino.

Esto no es
la Tierra.

Es el mundo que hemos organizado.
Sus fronteras. Sus relaciones de poder.
Sus vidas que no tienen el mismo peso.

Me niego a que este sea nuestro horizonte.

Globo pintado, dividido por fronteras políticas: una representación de nuestras construcciones humanas.
Ilustración de IA · fronteras esquemáticas · homenaje al surrealismo belga
La Tierra fotografiada desde el espacio por la tripulación del Apolo 17: África, océanos y nubes sobre fondo negro.
Fotografía del Apolo 17, 1972 · NASA / Johnson Space Center

La realidad, antes que nuestros relatos.

Esto es
la Tierra.

Un oasis de vida
en la inmensidad del cosmos.

Ninguna herencia. Ninguna costumbre. Ninguna frontera vale más que aquello que nos permite vivir.

Nuestras construcciones deben servir a la vida.
No al revés.

El futuro de la humanidad pertenece a la humanidad.

La democracia
participativa mundial.
Ahora.

Hace siglos que unos pocos deciden el destino de la mayoría. Pasar de un feudalismo a otro. Cambiar el adjetivo sin cambiar un estado de cosas.

Una democracia de carnés de partido no vale más que el derecho divino.

La servidumbre voluntaria no pasará por mí. Y ya no podemos permitirnos que pase por otros.

Nuestras sociedades son sistemas fuera de equilibrio, en compensación permanente. Se acabó el tiempo de poner una tirita sobre el cáncer. Hay que volver al fundamento. Con método. Juntos.

La Constelación. El marco y lo que nos mueve a actuar.

Los límites planetarios se nos imponen. La dignidad humana nos obliga. Una cuestión de razón y de corazón. Pero saber no basta.

Nuestras emociones, nuestras pertenencias, nuestros hábitos y nuestras representaciones orientan lo que aceptamos, rechazamos o nos permitimos imaginar.

Esta dimensión parece secundaria. Yo la considero el punto de partida para actuar. No porque valga más que las otras dos, sino porque condiciona nuestra capacidad de respetarlas.

Comprender lo que nos moviliza. Para actuar a la altura de lo que importa.

Entender el marco ↗

2050 no es una fecha para empezar. Es un horizonte de resultados.

Un primer acto. Tu relato.

Tus imaginarios no son
un ejercicio de estilo.

Están llamados a convertirse en una brújula para decidir juntos el devenir humano. No un relato único. Vidas distintas, desacuerdos y posibilidades que contrastar con la realidad.

Cara A · Cambiamos de rumbo

El mundo que
deseas habitar.

Un día de tu vida en 2050. ¿Qué hemos cambiado? ¿Qué vives de otra manera?

Cara B · Seguimos

El mundo
que temes.

El mismo día, si dejamos que las dificultades se agraven. ¿Qué cambia para ti y para tus seres queridos?

Si no escribes este relato, otros ya lo están escribiendo por ti.

No hace falta ser escritor. Ni estar de acuerdo conmigo. ¿Para qué servirán tus relatos?
Participación destinada a personas adultas.

Ilustración prospectiva de un valle vivo y habitado, conectado por espirales. Imagen generada por IA, no un resultado alcanzado.

Un rumbo que construir. No una promesa.

Nombremos lo que queremos vivir.
Hagámoslo realidad.

Soy Georges Grosjean. Estoy escribiendo un libro y preparando la organización RESET 2050. Busco voces, relatos y conexiones. En todas partes.

¿Quién impulsa esta iniciativa? ↗